Cruz Vázquez Rouco

La mayoría de mujeres sacamos una fuerza arrolladora cuando se trata de defender nuestros cachorros y  protegerles;  cuando alguien amenaza con inmiscuirse en nuestros asuntos de pareja o pretenden arrebatarnos las personas que amamos, en éstas y otras circunstancias similares parecen salirnos garras y desarrollamos un poder inusual.

Este poder siempre está ahí, es algo instintivo, visceral y salvaje.

¿Por qué las mujeres no sacamos ese mismo instinto cuando se trata de defendernos, protegernos, y amarnos visceralmente también a nosotras mismas…?

 

 

 

 

 

 

 

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Autor

Cruz Vazquez Rouco