Cruz Vázquez Rouco

FRIDA KHALO (1907-1.954) Pintora mexicana.

a�?Pies, para que los quiero, si tengo alas para volara�?

a�?Amurallar el propio sufrimiento es arriesgarte a que te devore desde el interiora�?

 

 

Cuando veo la obra o miro los ojos de A�Frida, veo una fuerza misteriosa que parece haberla impulsado toda su vida a pesar de la dureza de sus circunstancias.

De niA�a ha tenido que guardar cama muchas veces debido a la enfermedad; con 18 aA�os un accidente de autobA?s marcA? toda su vida, fracturando su columna, la pelvis y las piernas. Tuvo que ser hospitalizada y operada en muchas ocasiones. En 1950 le amputaron cinco dedos de los pies, y su respuesta ha sido: a�?Pies, para que los quiero, si tengo alas para volara�?.

Ha sufrido mucho, pero presiento que ha habido momentos en que su vuelo sobrepasaba el cielo, aunque vuelveA� a caer una y otra vez en las trampas de las evasiones ilusorias ; aun asA� sigue emanando una brutal fuerza y sensibilidad que nos regala en esos maravillosos cuadros.

Sus palabras me sugieren el descubrimiento de un mapa interior donde existen regiones por explorar en las que poder experimentarnos mA?s allA? de nuestro cuerpo fA�sico, regiones donde el poder creativo es inagotable y por tanto las soluciones tambiA�n.

Cuando Frida habla del riesgo de amurallar el propio sufrimiento, tambiA�n nos estA? dando pistas para seguir una ruta, nos estA? alertando para abrir la muralla, una muralla que ella abre a golpe de pincel. Porque la pintura, la mA?sica, la poesA�a, todo aquello que nos abre a los mundos de la creatividad, nos ayuda a derribar muros que parecen infranqueables; nos instan a reencontrarnos con una parte de nosotros mismos que de otra manera queda inexplorada, cerrada, enquistada, amordazada, hasta el punto de no saber que existe.

La vida a Frida Kahlo parece obligarla una y otra vez a volverse hacia sA� misma, aunque ella desee huir de ese destino, pero algunos de sus escritos revelan una parte del misterio de la vida.

En algunos de ellos dice:

a�?Me pinto a mA� misma, porque soy a quien mejor conozcoa�?.

a�?Yo quiero construir. Pero no soy sino una parte insignificante pero importante de un todo del que todavA�a no tengo concienciaa�?.

a�?Cada a�?tic-taca�? es un segundo de la vida que pasa, huye, y no se repite. Y hay en ella tanta intensidad, tanto interA�s, que el problema es solo saberla vivir. Que cada uno lo resuelva como puedaa�?Y ellaA� intenta resolverlo a travA�s de sus cuadros, y de su universo particular llamado Diego Rivera, un pequeA�o universo al que se suben muchas mujeres, como A?nica tabla de salvaciA?n en esta marea llamada Vida.

 

En cierta ocasiA?n, impartiendo una clase de arte, vimos una pelA�cula sobre la vida y obra de esta artista. Siempre resultanA� impactantes sus pruebas de vida, como a mA� me gusta llamarles, las imA?genes de sus autorretratos, de su autobiografA�a. Es como si se derramase entera sobre el lienzo, como si consiguiese hacerseA� pintura, ser pintura y quedarse impresa para la eternidad. Cuando terminamos de ver la pelA�cula, una alumna se acercA? a mA�, y mirA?ndome a los ojos, me dijo: a�?Acaba de cambiarme toda mi perspectiva de vidaa�?.

No lleguA� a preguntarle el por quA�, no necesitA� hacerlo.

 

 

Cruz VA?zquez

 

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